Ayer no pudo escribir nada en el blog. Lo intenté pero casi me quedo dormido encima del teclado. Y hoy algo parecido. Pero me debo a mis lectores. Ayeeer, pasaron muchas cosas de las cuales ya no tengo constancia. Por eso me gusta escribirlo aquí, porque así luego cuando vuelva me podré acordar. Ahora haré una mezla rápida de lo que han sido estos dos días.
Por una parte (el trabajo), las cosas van avanzando pasito a pasito. La casa va evolucionando, pero no al ritmo que nos gustaría. Y no será por el trabajo de todos, sino por unas señoritas que no nos dejan centrarnos. Se trata ni más ni menos que de las de Seguridad. Os pongo en situación; para entrar a la zona de construcción, es obligatorio ir equipado por lo menos con lo siguiente:
- casco
- gafas
- chaleco reflectante
- botas con punta de acero
El problema viene cuando hay que hacer algo especial, como subirse a la cubierta (los que se atrevan), u operar herramientas peligrosas. Esta misma mañana, por un operario que no llevaba un arnés reglamentario (no vale cualquiera), nos han parado la obra 2 horas. En fin. Se está estudiando para ediciones siguientes, dotar a la casa con un puesto de observación, para poder tener vigilados a los inspectores de seguridad, y dar la orden de alarma cuando se acerquen. Como lo que hacen los del top manta con la policía.
Otra cosa que resulta curiosa, es que cada operario tiene sus herramientas, que no suelen dejar a nadie. Por eso se las suelen robar momentáneamente, hasta que el propietario se da cuenta.
En el plano lúdico, puedo comentar que estoy viendo cosas bastante entretenidas por aquí. Es lo bueno, que siempre te sorprendes con algo. Hecho que se agradece. Son pequeños detalles (bueno, realmente son grandes (como todo aquí)), pero que te arrancan una sonrisilla.
Por ejemplo mítico el hombre moreno con pelo a lo afro en mitad de la carretera con un cartel diciendo algo tal que así: “No te quiero engañar, quiero cerveza”.
El cachondeo de los semáforos: no están encima de la línea donde te tienes que detener, sino justo enfrente, como a 20 metros. Hasta que te enteras la puedes liar gorda. Cosa que no es muy extraña por aquí, porque todos los días vemos muchos coches accidentados en las cunetas.
Las manzanas de los supermercados brillan mucho. Tanto que creo que no es necesaria la luz artificial.
Ir en un cochecito eléctrico por Washington.
Bueno, me voy a la cama ya, que veo que ya no enlazo las frases ni ná!
Sta mañana!

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