Hemos quedado 5° !!!
Vaya remontada… Al principio parecía que todo estaba perdido (alrededor del puesto 13), pero hemos ido escalando puestos poco a poco. Yo todavía estoy que no me lo creo del todo, y no hago más que mirar la página de las clasificaciones. El comienzo de la competición fue desesperante (a excepción del merecido 3° puesto de arquitectura). La primera vez que pusimos en marcha cada uno de los sistemas, éstos, perezosos, se negaban a funcionar en condiciones. Pero cuando le hemos pillado el truco a los cacharros y a las pruebas, hemos sido de los mejores. Faltaría más. Muchas de las cartas ya estaban echadas, pero nunca perdimos la esperanza.
Ha habido un par de pruebas que nos han salvado el tipo, especialmente la del cochecito y la del balance energético. En la del coche eléctrico, empezamos fatal (como en casi todo, vamos). Pero a partir del segundo día, Hamilton hubiera temblado al ver nuestro coche por el retrovisor. Mi enhorabuena tanto a los conductores como a los estrategas. En la última salida, el coche llegó con sólo una raya (roja) de batería; es decir, en cualquier (cualquier) momento, el coche podía decir basta, y aquí no vale eso de empujar el coche. Y la del balance energético… bffff. Esta prueba consiste en que el nivel de energía con el que acabas en la baterías, sea igual o superior al que empezaste. Y nosotros, nos hemos ajustado al máximo. Nos tendrían que haber dado un premio por precisión. Nuestro nivel ha sido superior al del comienzo de la competición. Pero sólo 76 vatios-hora más (generalmente estas cosas se miden en kilovatios-hora). Vamos, lo que puede consumir una bombilla incandescente en 1 hora. Precisión quirúrjica, ya que las baterías pueden acumular unos 90.000 vatios-hora. (Algún día os comentaré algunos truquitos de cómo se pudo conseguir esto, pero básicamente consiste en desconectar todo lo que realmente no parezca imprescindible. (y rezar)).
Por mi parte, la verdad que bastante bien. Como bien sabéis todos, mi marrón particular era la parte de electrodomésticos (lavadora, secadora, frigorífico, congelador, TV, ordenador, cocción y lavavajillas) . En este conglomerado de pruebas hemos quedado 4°. Aunque mi trabajo no hubiera sido posible sin Santi, que era el que me daba la electricidad, y Edu, que me daba el agua. La precisión también es básica. Mítica fue la última prueba de la secadora. Esta consiste en secar 12 toallas en una secadora nada más salir de la lavadora. Que es una salvajada. Pues bien, para que te den todos los puntos, la toallas tienen que pesar igual o menos que cuando te las dan. Pues las nuestras, pesaron un poco más (oooooohhhh), 5 gramos más
Que para el caso, nos dieron el 99.99% de los puntos. Y es que señores, en esta competición el vatio es un bien preciado. Y si te mandan evaporar 5 pounds de agua, evaporas 5 pounds, ni una onza más.
Por lo demás, también colaboraba en otras pruebas, como la del la temperatura y humedad interior (lo de la humedad en Washington es desesperante, suele estar tranquilamente alrededor del 80%), y también vigilaba que la iluminación del escritorio fuera la requerida (echando la bronca a la gente que se interponía en la trayectoria entre el sensor y el sol, subiendo o bajando las persianas y en última instancia encendiendo la lámpara). Vamos, todo lo que se podía, y más allá.
Me alegro de haber dejado en buen lugar a la Universidad Politécnica de Madrid, y por extensión a España. Por cierto, los alemanes, lo han bordado, y han ganado, siendo ésta su primera participación en el concurso. No está nada mal, 2 de las 5 primeras universidades, han sido europeas (y eso que sólo íbamos 2).
Sin embargo, y visto lo visto, me voy con la sensación de que podríamos haber ganado fácilmente. Pero eso os lo contaré otro día.
Mi enhorabuena a todos los que han participado en este proyecto, tanto a los de la UPM, como al resto de universidades.
Cuando vuelva a España, prometo contaros MUCHAS cosas más.
Saluts!!!
