Hoy ha sido uno de esos días en que por la noche antes de irte a dormir no te acuerdas muy bien de qué has hecho por la mañana. Esto no se debe (completamente) a mi falta total de capacidad de memorizar items, sino que he hecho taantas cosas… :p Menos mal que suelo llevar conmigo la cámara a cuestas y puedo recordarlo.
Bien, primero me he levantado, y luego al de un rato me he despertado. Después de la ducha, me he ido con Paolo en coche al workshop para recoger un par de cosas que no se llevaron ayer en el camión. Más tarde hemos pasado por un Home Depot (como un Leroy Merlin pero a lo bestia) a comprar algunas cosillas que necesitaban en la obra (ya en Washington DC). No hemos podido llevarnos todo lo que estaba apuntado en la lista (gafas, chalecos, aislantes enoormes, etc etc), porque íbamos en la Pacífica, y aunque sea una furgoneta grande, no es infinita. Además, los chalecos reflectantes de seguridad nos parecían demasiado caros (10$). Y nos ha pasado una cosa muy curiosa: hemos encontrado a una empanada trabajando allí. Le hemos preguntado al hombre por el “air conditioner area”, y el tío se ha quedado como medio minuto procesando ese lote de trabajo que supone pensar, mirando al infinito. Para acabar diciendo que ya no hace calor, y que por lo tanto se encuentra out of season (fuera de temporada) y que no tienen. Medio minuto.
Bueno, lo de pagar ha sido otra odisea, porque la tarjeta de Paolo ha dicho basta, y yo he tenido que salir corriendo al coche a buscar cash. Paolo es el que se compró el portatil (ayer?).
Luego hemos ido al Lowe’s, que es lo mismo que un Home Depot, pero ordenado de otra forma. Ahora por algún motivo ya eramos 4 en el coche (+ Miguel + María). Allí hemos comprado unos rulos de un aislante (insulation), y los chalecos, que aunque también costaban 10$, ya no nos parecían taan caros. Y seguro que hemos comprado más cosas, pero vete tú a acordarte ahora.
Alé, hemos cogido el coche, y nos hemos plantado en el mismo Mall de Washington en unos 4o minutos (bendito GPS). Vaya espectáculo. El pocero estaría orgulloso. El Normandía de la construcción. Hemos descargado las cosas, y nos hemos agenciado unas hamburguesas de gratis.
Por lo visto no habíamos traído todo lo que necesitaban. Qué pedigüeños! Pues ellos lo han querido, nos hemos llevado un camión, que para algo soy de Bilbao. Y oye, ya que era un camioncito de nada, hemos decidido darnos una vuelta por todo Washington para dejar el equipaje de Paolo en una de las habitaciones que tenemos alquiladas en la ciudad. Lo bueno de los camiones es que el resto de los coches te respeta más.
Hemos aprovechado para comer un poco más de verdad. Pero tampoco mucho: un Pizza Hut. Eso sí, al que hemos entrado, era un Restaurante. Es decir, no tenías que hacer lo que hemos hecho: esperar en el mostrador para pedir. No, este era un Pizza Hut con camarero, con sus mesas de restaurante, su sillones mulliditos, su señor de 200 kilos devorando pizzas…. El camarero ha sido uno de los que mejor me ha atendido en mi vida, la bebida te la rellenaban cuando se te acababa, te preguntaban en todo momento qué tal estaba todo, si queríamos unas cajas para llevarnos lo que nos sobrase…. Esta gente se merece cada céntimo de la propina. Por cierto, aquí también tienen algo muy parecido a las torrijas, y tiene un nombre que no me acuerdo ya.
Qué divertido que es ir en camión. Y cargarlo de material mucho más. Eso sí, suele ser conveniente cargar un camión vacío, no medio lleno (vaya, un fallo de logística, el camión aun no lo habían descargado del todo cuando nos lo hemos llevado :s). Pero bueno, al final ha entrado casi todo lo que queríamos. Menos lo que por cuestiones geométricas no cabía, claro. Mañana llevamos un camión más grande. Y ná, al volver otra vez al Mall, allí ya lo han descargado los obreros. Lo que a nosotros nos parecía una tonelada de plomo (o de lo que sea), para ellos no suponía más que una bolita de esas de aluminio de bocadillo.
Y una vez allí, pues nos hemos quedado hasta las 12:30 o así. ayudando en lo que se podía (y estorbando lo menos posible). Han tardado más de lo previsto con la grúa gigante, pero al final todo ha encajado donde debía, o casi. Uno de los sustos del día ha sido cuando hemos empezado a desembalar unos pánéles fotovoltáicos. Ha habido un momento, en el que cada pánél que sacábamos estaba roto. upsss….. menos mal que al de 1,2,3 la racha de mala suerte se ha acabado, y al cuarto ya han salido buenos. Menos mal. (No ha pasado nada porque teníamos bastantes de repuesto, pero asusta verlos así). Otro de los momentos del día (ya noche), ha sido una bronca que nos ha echado la de Safety (Seguridad), cuando ha visto que los obreros no llevaban arnés para andar por la cubierta. Por la chapa que les ha pegado, estoy seguro de que se lo van a poner hasta para ir al baño. He aprovechado para darme una vuelta por todo el recinto del Solar, y he visto cómo iban el resto de casas. Por el momento creo que vamos por la cabeza.
Y nada, al final todo parece que ha salido medianamente bien. Vamos un poco atrasados respecto a la planificación inicial; pero ya se sabe que las planificaciones están para cambiarse.
Por último, hemos acabado de descargar una caja grande del camión, y pa’casa. (En el camino de vuelta me he dado cuenta de que el inglés que me enseñaron en el colegio no vale aquí: Mountain Dew se pronuncia algo así como “mondadú”, o al menos en la gasolinera en la que hemos parado)
La verdad es que no sé si el orden es el correcto y seguro que me olvido cosas, pero creo recordar que sí que he hecho estas cosas que os he contado. Sé que me lo sabréis perdonar, pero ya son las 3 de la mañana, y estoy muerto.
Actualización: un par de videos que he sacado de cómo está quedando el village del Solar Decathlon: parte 1 parte 2
Actualización 2: a partir de ahora los video se podrán ver en este playlist de youtube.